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8R |  |  |  |  | | |  | Las correrías de Diego Corrientes, sin duda uno de los bandoleros más conocidos del siglo XVIII, nos sirven de hilo conductor para este recorrido que nos guiará entre las localidades sevillanas de Osuna y Utrera, a través del poco conocido sur de la provincia andaluza. Por Francisco Díaz Nacido en Utrera el 20 de agosto de 1757 Diego era un simple jornalero del campo al que las injusticias llevaron a convertirse en bandolero. Responde plenamente al arquetipo de bandolero romántico, mujeriego y conquistador, y la leyenda cuenta que jamás mató a nadie, y que sus ganancias, robadas a caciques y nobles, las repartía entre los más pobres y necesitados. Siguiendo sus andanzas vamos a comenzar este recorrido en la histórica y monumental villa sevillana de Osuna, concretamente a las afueras, en la gasolinera situada en la salida 80 de la autovía A-92. Tras cruzar por encima la autovía vamos a tomar en un primer momento el camino de servicio paralelo a ésta, hasta que en la casilla 5 nos alejamos hacia el sur por una pista que en principio se encuentra en bastante buen estado. En la casilla 6 había unas obras durante nuestros reconocimientos, por lo que quizá la representación pueda variar en un futuro inmediato, pero en cualquier caso debemos seguir por la misma pista en dirección sur.
A partir de la casilla 7 la pista empeora notablemente, y con barro se convierte en un auténtico desafío. El camino continúa en dirección sur con algunos pasos que con barro resultan complicados y nos obligan a buscar la trazada más adecuada, hasta que en la casilla 9 llegamos a una pista principal en mucho mejor estado por la que salimos hasta la carretera, que muy pronto nos lleva hasta la pequeña población de Puerto de la Encina. Desde aquí continuamos por una estrecha y estropeada pista asfaltada, y en la casilla 15 la dejamos brevemente para acercarnos hasta el borde del embalse por una pista en buen estado y junto a la cual encontramos varios pequeños áreas de descanso con mesas. La pista no tiene salida, por lo que regresamos hasta el asfalto por el mismo camino, continuando por esta estrecha carretera -cuidado, porque podemos cruzarnos con algún vehículo y apenas hay anchura suficiente, mucho menos si se trata de un camión o autocar- hasta que en la casilla 17 giramos a la izquierda para dirigirnos hacia el cortijo de San Antonio del Fontanar, donde tomamos una excelente pista que nos conduce ahora en dirección oeste. Tras pasar junto a otro par de bonitos cortijos retomamos brevemente el asfalto en la casilla 19, y en la siguiente nos adentramos en una pista señalizada hacia Morón.
Esta pista continúa entre campos de cultivo, aunque en general se encuentra en buen estado, y tras pasar junto a un gran cortijo, con algunas de sus dependencias auxiliares en estado semirruinoso, llegamos al asfalto, que apenas vamos a pisar brevemente, para inmediatamente tomar hacia la izquierda un nuevo tramo de pista. A partir de este punto el paisaje cambia, y los campos de labor que nos habían acompañado hasta ahora en nuestro recorrido a dejan paso a una zona de suaves colinas con pastos y zonas boscosas, un paisaje natural bien conservado y muy bello. En la casilla 25 pasamos junto a una cantera o mina a cielo abierto, y a partir de este punto el camino se estrecha, internándose en un bonito valle cuyo fondo está cubierto por un prado de verdes pastos, mientras que en la siguiente casilla llegamos a un pequeño arroyo que debemos vadear para continuar por la pista principal.
Aquí aparecen algunas pequeñas casas o cortijos aislados en el campo, y continuamos remontando una colina hasta pasar junto a un gran cortijo en ruinas. La pista que continúa discurriendo entre prados mejora poco a poco, hasta que en la casilla 30 encontramos el asfalto. Salimos, en concreto, al antiguo trazado de la carretera A-360, y en la siguiente casilla al nuevo trazado de la carretera por el que seguimos en dirección sur durante poco más de cuatro kilómetros.
Hacia Coripe
Nuestro recorrido continúa cruzando ahora una amplia comarca salpicada de cortijos dedicados en su mayoría a la cría de ganado bravo. En la casilla 32, y a partir de la carretera, la pista arranca junto a una casa, y poco después giramos a la derecha, hasta encontrarnos en la casilla 34 con otra pista que tomamos hacia la izquierda. Este tramo se encuentra en general en buen estado y no tiene por qué plantear problemas. En la casilla 35 llegamos a un cortijo que cuenta con una pequeña plaza de toros, que rodeamos por su parte baja, continuando por esta pista. Mientras que en la casilla 36 dejamos la que parece principal para continuar por la que tiene un paso canadiense de acceso. Entre colinas cubiertas de maleza y prados con encinas continúa la pista que finalmente nos conduce a la carretera A-3204, por la que avanzamos hasta la tranquila y bonita población de Coripe, otro de los lugares donde Diego Corrientes perpetró algunas de sus fechorías. Justo a la entrada del pueblo sale la carretera señalizada hacia Montellano, por la que vamos a seguir, hasta que en la casilla 41 tomamos un nuevo tramo de pista. Circulamos por este camino y en la casilla 42 dejamos la pista principal, en un tramo en subida que puede resultar realmente complicado con barro, ya que el camino discurre por la confluencia entre dos sembrados situados en sendas laderas que desaguan sobre el propio camino.
Si hemos salvado este escollo en la casilla 44 llegamos a otro cortijo a partir del cual la pista mejora notablemente. De frente encontramos el macizo rocoso de la sierra de Montellano, con los restos de una fortificación en su parte más alta. Tras salir otra vez al asfalto llegamos a la localidad de Montellano, donde giramos hacia Morón y en la casilla 50 nos adentramos en un nuevo tramo de pista paralelo al arroyo Salado, en el que también encontraremos mucho barro y grandes charcos, aunque algunos tramos han sido cementados para facilitar el avance.
En la casilla 51 nuestra intención era continuar de frente, pero las abundantes lluvias caídas en las fechas anteriores a la realización de los reconocimientos dejaron impracticable el vadeo de un pequeño arroyo, por lo que nos vimos obligados a tomar hacia la izquierda, continuando junto al cauce del arroyo hasta la carretera, por la que nos dirigimos a la población del Coronil. En el Coronil vamos a coger un tramo de pista entre cultivos, también complicado con barro por el tipo de terreno. Luego cruzamos un par de cortijos y finalmente llegamos a la población de Los Molares, ya muy cerca de nuestro destino final, la monumental villa de Utrera, donde concluye nuestra propuesta. Tras años de burlar a las autoridades, Diego Corrientes fue finalmente apresado y murió en la horca en 1781. | Flora y fauna Nuestro recorrido propuesto transcurre a caballo entre las comarcas sevillanas de la Campiña y de la Sierra Sur. De esta forma encontraremos distintos tipos de paisajes. En la primera zona además de los inevitables olivos, aunque menos abundantes aquí que en otras comarcas andaluzas, predominan los campos de labor, en la mayoría de casos de secano, en un paisaje en general bastante llano, donde abundan conejos, liebres, perdices y codornices, así como una rica avifauna. En cambio en la zona de la Sierra Sur los relieves son superiores y las laderas de las colinas están cubiertas de zonas de monte bajo, mientras que los prados adehesados con encinas dominan también el paisaje. En los lechos de los arroyos encontraremos en cambio una rica vegetación de ribera. | | |  |  |  |  |  | | |
|  |  |  |  | | |  | Los escritores románticos europeos que recorrían Andalucía en el siglo XIX, encontraron en las andanzas de Jose María "El Tempranillo" abundante inspiración para sus crónicas. A decir de muchos se trata del último bandolero romántico, que ayudaba a los pobres y sólo robaba a los ricos. Sus aventuras, que sucedieron a caballo entre las actuales provincias de Málaga, Sevilla y Córdoba, le convirtieron en uno de los bandoleros más famosos de la historia. Curiosamente terminó siendo guardia y persiguiendo a otros bandoleros. Por Francisco Díaz Nacido en 1805 en la localidad de Jauja, un asesinato cuando aún era adolescente llevó a Jose María a echarse al monte, de ahí su mote de "El Tempranillo", y tras juntarse con la banda del Niño de Écija creó su propia partida.
Precisamente en esta localidad de Jauja iniciamos nuestro recorrido, partiendo por asfalto para inmediatamente cruzar el río Genil por un antiguo puente de hierro y dirigirnos a través de la fértil vega del río hasta la cercana localidad de Badolatosa, desde donde continuamos en dirección oeste hacia Casariche. En la casilla 4 tomamos el primer tramo de pista, ahora en dirección norte. El camino se adentra entre interminables hileras de olivo, un paisaje arquetípico en todo el interior de Andalucía que nos acompaña en buena parte de la ruta. Tras dejar a nuestra izquierda unas naves ganaderas seguimos por la pista, que se encuentra en buen estado, para salir brevemente al asfalto en la casilla 6. Rápidamente abandonamos la carretera para continuar junto al cauce de un arroyo y poco después cruzar una finca en la que los olivos dejan paso a algunos viñedos y frutales, llegando muy pronto a la pequeña aldea de La Mina, que atravesamos para avanzar por pista hacia el final del pueblo.
Existen numerosos caminos en toda esta zona que dan servicio a las innumerables parcelas, en su mayor parte de olivos, aunque también encontraremos parcelas dedicadas al cereal de secano. Siguiendo con nuestro avance en dirección norte, pasamos junto al llamado Cortijo del Judío, parcialmente derruido, y poco después llegamos a una nueva línea del AVE que debemos salvar por un paso elevado hasta salir otra vez al asfalto. Estamos ya muy cerca de la población de Herrera, una de las más importantes de esta comarca.
Una vez en Herrera atravesamos el pueblo siguiendo siempre los carteles que nos indican hacia Écija. Ya a la salida del pueblo, y tras pasar el puente sobre un pequeño arroyo, dejamos la carretera hacia la izquierda, y pronto -casilla 24- llegamos a una pista principal que prácticamente rectilínea se dirige hacia el norte. El paisaje varía y los olivos van dejando paso poco a poco a otros cultivos como los vistosos girasoles y otras plantaciones de regadío, cuyo verdor contrasta con algunas parcelas sembradas de secano. La pista se encuentra en general en buen estado, y no es raro encontrar algún vehículo, ya que es un camino muy utilizado por los vecinos del pueblo. Continuamos durante algunos kilómetros siempre por la misma pista, hasta que en la casilla 29 llegamos a una estrecha carretera secundaria que simplemente cruzamos. Poco después salimos a una pista principal por la que proseguimos siempre en dirección norte.
A los lados dejamos varios cortijos, algunos en ruinas y otros bien cuidados. En esta zona predominan los regadíos, existe toda una red de canales y bombas que se encargan de distribuir el agua. La pista se encuentra en excelente estado y no plantea ninguna dificultad, aunque como siempre, debemos moderar la velocidad y respetar al resto de usuarios del camino.
En la casilla 38 salimos al asfalto, y continuamos hasta la localidad de Écija que rodeamos siguiendo el trazado por el casco urbano de la antigua nacional IV con las indicaciones hacia Córdoba. Justo después de atravesar el río Genil, tomamos dirección hacia Palma del Río, y en el siguiente cruce dejamos la carretera para volver hacia el casco urbano siguiendo las indicaciones de "Écija Norte". Por último llegamos a una rotonda en la que giramos en dirección al cercano cementerio, y junto a él parte la pista por la que vamos a continuar, otra vez en dirección norte, teniendo siempre a nuestra izquierda el cauce del Genil. Este tramo, con barro, puede plantear dificultades, ya que en la pista se forman grandes charcos.
Tras algunos kilómetros nos encontramos de nuevo con el asfalto, prácticamente ya en el casco urbano de la población de Cañada del Rosal, un típico pueblo agrícola fundado en la época de la "colonización agraria". Después de atravesar el pueblo vamos a enfrentarnos al que probablemente es el tramo más dificultoso de esta ruta, en primer lugar por la posible aparición de barro en algunos tramos, y después por la multitud de caminos que recorren toda la comarca y que pueden dar lugar a error, aunque básicamente continuamos hacia el norte, en busca de la vega del Guadalquivir. Finalmente recalamos en la pequeña aldea de la Graja, donde reencontramos el asfalto, en este caso una estrecha pista pavimentada que muy pronto nos lleva hasta la población de Palma del Río.
Tras cruzar el pueblo, el último tramo en dirección a Hornachuelos lo debemos realizar por asfalto debido a la presencia de grandes fincas cerradas que impiden el avance por pista. En Hornachuelos ponemos punto y final a este recorrido, al igual que lo hizo en su momento "El Tempranillo", que falleció a la corta edad de 28 años, tras haber sido indultado por el rey Fernando VII y pasar a comandar el llamado "Escuadrón Franco de Protección y Seguridad de Andalucía", dedicado a perseguir bandoleros. Paradojicamente murió ejerciendo de guardia. | Gastronomía JAUJA - HORNACHUELOS La gastronomía típica de toda esta comarca está especialmente relacionada con los productos que se cultivan en ella y cuenta con una honda tradición. Entre estos platos destacaremos la "porra" y las migas. La porra se elabora con pan, tomate, aceite - por supuesto de oliva - ajo y pimiento, ingredientes con los que se hace una salsa a la que posteriormente se añade jamón serrano, pimiento verde, tomate natural, atún u otros productos, admitiendo numerosas variantes con uno o varios de estos ingredientes.
Las migas se cocinan a base de pan y harina, añadiendo ajo, chorizo o morcilla. No podemos olvidar en esta zona otros platos como el típico gazpacho andaluz. | | | | |
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